No hace mucho que vivimos el cierre de Megaupload. La verdad es que hacía mucho daño a los artistas y tenía en un brete a toda la industria discográfica. Vinieron después otros cierres y muchos cambios de política en casi todas las páginas web en las que se pueden compartir archivos.
No me alegro de su cierre, perdimos con ello todas nuestras playlists, pero tampoco voy a hacer un análisis de un caso que, el tiempo lo dirá, llevaba bastante más trasfondo que el de la propia web y sus descargas.
Lo que quiero exponer aquí son 3 casos distintos que, sumados a lo que ya ha ocurrido, pueden servir de ejemplo (y habría muchos más) de por dónde van los tiros: un control total de la música (tanto en los medios como en los propios conciertos) y la desaparición de la posesión de ésta por parte del usuario, que pasa a ser un mero oyente.
En definitiva, "la música es nuestra" que dirían las compañías "y como mucho, os dejo que la escucheis, cuando yo quiera, y como yo quiera". Es más, tienden al control de todo lo que escuchais y quieren quitarse de encima cualquier tipo de competencia. La era de las discográficas podría dejar paso a la era de las agencias.
Por lo menos las discográficas entendían de música, las agencias están en manos de personas que solo entienden de marketing. Vamos a peor.
Coldplay presiona para cerrar CaptainCrawl
Así lo explica la propia web afectada CaptainCrawl: leer. Yo no entiendo muy bien los motivos para cerrar esta web. No nos confundamos, CaptainCrawl no era ni una web de descargas ni una web donde encontrar descargas.
Era una web que indexaba el contenido musical de todos los blogs de música, una herramienta muy útil para localizar qué se había publicado ya y quién lo había publicado.
Con lectura directa en su web a modo de RSS y sin robar tráfico (nuestro blog recibía de 2000 a 3000 visitas al mes solo a través de ellos). Perfecto para hacerse una idea de la repercusión de un artista en otras revistas, localizar archivos mp3 de otros blogs, entrevistas e información útil para escribir un artículo.
Muchas veces me pregunto cuanto daño hacen los blogs independientes a las grandes compañías. Un blog, no, ni dos, ni tres, ni cientos, pero los hay por millones y se contradicen en sus opiniones y artículos con lo que nos intentan vender lso medios formales. Nada útiles para el aborregamiento de las masas, digo yo que estarán pensando.
En fin. Gracias Coldplay por cerrar esta web. Y por favor, ponedme en vuestro “mailing list” de personas non gratas, porque me gustaría dedicaros un NME “finger award.
Spotify extiende sus redes
Ríos de tinta se están virtiendo sobre el tema de Spotify. Pero yo me voy a fijar en el último y "genial" toque de gracia que la firma sueca acaba de dar para introducirse como una serpiente en todos los blogs del mundo mundial: su nuevo reproductor.
Probablemente probé Spotify en cuanto apareció y he participado en las encuestas de calidad de más de 20 sitios similares. Pero no duré ni un minuto dentro de Spotify y soy incapaz de usarlo. No soporto escuchar un anuncio y no voy a pagar por escuchar, bastante hago ya por la música.
El caso es que Spotify se extiende y los usuarios de Tumblr sabrán a qué me refiero. Spotify ha lanzado un reproductor, copiando la idea de Soundcloud que ya aparece en medios tan importantes como Pitchfork y NME. Así que la pregunta viene de inmediato: ¿qué va a pasar con Soundcloud? Si Spotify paga a las discográficas por reproducción y tiene un reproductor que se inserta en los blogs ¿quién va a subir música a Soundcloud?
En principio me debería de dar igual, pero no me da igual por dos razones:
1. No es cierto que lo que no esté en Spotify no exista, pero si sigue creciendo de esta manera hará invisible lo que no esté en él. ¿Qué le va a pasar a la música que no esté en este circuito?
2. El reproductor de Spotify no reproduce en el propio blog, sino que te lleva a Spotify. A mi no me interesa una herramienta que saque a mis lectores fuera de mi página. Pero si esta herramienta se extiende y, ya me ha ocurrido, la música deja de estar disponible en Soundcloud para pasar a Spotify, no podré incluir la música que yo quiero destacar o tendré que usarlo forzosamente.
Me niego a lo segundo. Muchos de nuestros lectores no pueden acceder por temas de región a todo el material de Spotify (restricciones desagradables que no te permiten escuchar todo) y por otro lado, no todos ellos tienen spotify en sus paises.
Pero la tendencia es clara: pagar por escuchar.
¿Llegarán a desaparecer los discos incluso en formato digital?
Espero que no, sobre todo porque dependeríamos de una conexión a internet para escuchar música. Pero está claro que es la mejor manera que han encontrado de evitar pérdidas y controlarlo todo.
¿Muere la independencia?
Queda poco para la época de festivales y se repiten los mismos carteles con los mismos artistas que aparecen en la mismas revistas y en los mismos blogs. Es muy cómodo subscribirse a una agencia de medios y recibir en tu correo electrónico la música, la imagen e incluso el texto (a prueba de SEO) que tienes que poner en tu publicación. Pero esto tiene una víctima: la variedad.
Esa música que viene de una agencia y pones en tu revista, o en tu blog, es la que ha escuchado otra persona y ha sido seleccionada por un interés comercial (servicio/cliente) sin tener por qué coincidir con tus gustos. Lo que no escuchan ellos o desechan es lo que, o bien es cierto que no reúne la calidad adecuada, o simplemente no se puede permitir pagar un precio que está fuera de sus posibilidades. Y en esta segunda parte, es donde se pierden muchos grupos y artistas. En este punto es donde se pierde la frescura y el criterio de los críticos y blogueros que no escuchan más que lo que se les da.
Por otro lado, el boom de bandas y autoproducciones hace casi innecesaria la participación de las discográficas, que luchan ahora más que nunca por hacerse un hueco, entre la gran masa de medios estructurados e independientes. Las agencias suplen a las discográficas llevando con ellos grupos más baratos, que se lo hacen todo ellos y en los que arriesgan más bien poco.
Y no nos engañemos, ellas son las que llegan aquí y allí y meten por todas partes lo que quieren que escuchemos: un producto rentable que "suena bien", porque lo dicen ellos, que saben vender.
Es muy fácil ver en estos grupos, manipulados por agencias sin conocimientos de música, la falta de metas y de ideas claras en el aspecto musical. La pena es que lo que invierten los grupos en ellas no les deja, o solo muy poquitos pueden permitírselo, acceder a un profesional que entienda de música: un buen productor que les guie y les oriente. Los otros solo saben de entradas y de dónde tienen que aparecer, pero no entienden una palabra de lo que hacen ni tienen ojo para ver sus fallos.
A esto hay que sumarle la vanidad de muchos grupos, que graban cuatro cosas en el salón de su abuela y lo quieren en la calle al instante. Haciendo un símil diría que algunos salen del estudio con los rulos puestos y no tienen ni idea de a dónde van, pero quieren llegar ya! Las agencias les proporcionan la oportunidad que los sellos no, y ahí caen en la trampa de sentirse algo que no son.
Una pena. Los sellos son necesarios porque amortiguan todo ésto. Habría que reconciliarse con ellos. Y sí. Hay excepciones en el caso de las agencias.....pero muy poquitas.
- Mar
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