Julieta Venegas. Crónica del concierto en Alcalá de Henares

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Texto: Mar de Miguel. Fotografía: Luis Miguel del Campo y Mar de Miguel.

Alcalá de Henares tuvo el honor de recibir, con motivo de sus fiestas, a una de las artistas más notables de la música hispanoamericana actual, la cantautora mexicana, Julieta Venegas. Con el último álbum añadido a su discrografía, “Algo Sucede” (2015) Venegas recorre en una gira extensa diferentes ciudades de varios países, haciendo parada en la ciudad complutense, donde tocó este lunes, 21 de agosto de 2016.

Sin embargo, y aunque la promoción del concierto ha contado incluso con medios como El País, apenas dos centenas de personas asistimos al evento, extrañados por la escasez de público para una cantante que tiene en su haber un grammy, hasta cinco grammy latinos y una magnífica carrera.

Cuesta creer que se trate de un pinchazo de la artista, pues la mexicana no para de cosechar éxitos y su último trabajo contiene unas canciones excelentes. Me atrevería a decir, que se trata más bien de la encrucijada en la que nos encontramos en nuestra ciudad, al tener delante una amplia propuesta de artistas durante un mes entero, y es difícil afrontar más de una entrada a veintitantos euros.

A lo mejor un abono de fiestas habría cambiado el panorama y muchos no tendrían que dosificar su presencia. Quizás entonces Julieta Venegas no habría pagado los platos rotos de esta situación. También es cierto que el día anterior Melendi se los llevó de calle, Izal vienen pocos días después, y Julieta no cuenta con tantos apoyos en estos momentos como para superar esa competencia en la misma plaza y con tan poca distancia en el tiempo.

En todo caso, y pese a la situación, Julieta Venegas no dejó de entregarse al público como si todos hubieran asistido. Es una gran mujer que sabe estar y ganarse a los presentes. Acompañada de media docena de músicos, la mexicana interpretó canciones del nuevo álbum y canciones más antiguas, ofreciendo un repertorio muy completo, colorido, con una gran variedad de instrumentos y de ritmos.

El concierto se fue asentando poco a poco y la figura tan menuda de esta artista brilló por encima de las circunstancias. Ataviada con una gran falda blanca de mucho vuelo, un cuerpo negro, el cabello recogido, y una gran flor como tocado, Julieta lucía dramática, casi lorquiana, o a lo Frida Kahlo, y se fue adaptando a un concierto íntimo pero interpretado en un gran escenario. Sus músicos son además fantásticos y entre todos lograron crear un ambiente encantador.

A mi me gustó. Disfruté del concierto y salí con la alegría de haberla visto, de haber podido escuchar en vivo esa peculiar voz, y esas canciones que compone con una admirable y natural habilidad. Grande Julieta Venegas. Menuda, pero muy grande.

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